Rec. Alganza a Cuartero

    Immagine: The Minotaur 1885 - George Frederic Watts (London 1817-1904)
    Francesc J. Cuartero i Iborra
    PSEUDO-APOL·LODOR, Biblioteca (vol. I) Llibre Primer Introducció, text revisat, traducció i notes de - F. C. I.
    Fundació Bernat Metge, Barcelona 2010, pp. 216
    Recensione di 
    Minerva Alganza Roldan
    Universidad de Granada - GRIMM Trieste - Pubblicata a stampa nella rivista Florentia Iliberritana 22, 2011, pp. 325-328

    Desde su institución por Francesc Cambó en 1922 con el fin de promover el desarrollo de las Humanidades en lengua catalana, la Fundació Bernat Metge ha concedido una atención prioritaria a los Estudios clásicos, como corroboran las ediciones críticas bilingües de la Col·lecció dels Clàssics Grecs i Llatins. Entre los componentes de la denominada por Miquel Dolç "cuarta generación de la Fundación" (cf. "Esbozo de una Historia. El cincuentenario de la «Fundació Bernat Metge»", Estudios Clásicos 73 (1974), p. 451) se cuenta el profesor Cuartero Iborra: responsable de los volúmenes de la "Sèrie de Literatura grega" dedicados a Longo, Partenio, Trifiodoro, Coluto y a la Anábasis de Jenofonte, ha revisado el texto de la Ilíada en tres tomos y del que acompaña a la traducción poética de la Odisea de Carles Riba, cuya primera entrega apareció en julio de 2010; en diciembre lo hacía el equivalente de la Biblioteca del Pseudo-Apolodoro, número 380 de la Col·lecció y objeto de esta reseña.

    La Introducció (pp. 9-54) se abre con una sinopsis de la mitografía griega (peculiaridades, relación con otras formas de prosa, transmisión y corpus), el marco genérico donde la obra del Pseudo-Apolodoro - junto con el denominado Mythographus Homericus y las Fabulae de Higino- representaría la "punta del iceberg" de una subliteratura sobre mitos, de carácter informativo y enciclopédico, que debió de proliferar durante los periodos helenístico e imperial. A continuación, Cuartero aborda el "estado de la cuestión crítica" en torno al autor y la cronología, su propósito y destinatarios, extrayendo las siguientes conclusiones: pese a la antigua atribución al gramático Apolodoro de Atenas, la Biblioteca es una obra apócrifa, presumiblemente compuesta, en la segunda mitad del siglo II d. C. y en un lugar excéntrico respecto a Roma, por un griego de lengua y cultura, al igual que sus lectores; el carácter de summa mitográfica, explícito desde el propio título, no significa, necesariamente, que fuese un manual escolar o bien un memento para eruditos, ya que por su contenido y presentación podía instruir e interesar a diversas capas medias de la población letrada; finalmente, esta divulgación del saber mitológico depositado en las bibliotecas, además de cohesionar y afirmar la cultura helena frente a lo romano, actualizaba la cosmovisión mítico-religiosa politeísta reformulando su rico legado mitográfico.
    Sigue un amplio apartado sobre las fuentes de la Biblioteca, donde la exposición acerca de la identidad, tipología, selección, tratamiento y manejo directo o intermediado de los materiales, ofrece la oportunidad de revisar las diferentes perspectivas de los especialistas.
    respecto a la composición y naturaleza del tratado. Según Cuartero, la Biblioteca, un producto genuino de la Segunda Sofística, forma parte "de l’immens hipertext construït per la cultura literaria hel·lenística i dels primers segles de l’imperi, compost pels corpora dels grans gèneres literaris, dels historiadors, dels filòsofs, tots ells inmersos en una trama, diversa i espessa, de texts intermedis" (p. 39). El haber sabido orientarse en esta "selva" de compendios y literatura erudita, así como la habilidad para seleccionar los datos y organizar la genealogía de las sagas heroicas en un conjunto coherente, serían el gran mérito del autor ignoto al que la tradición identificó con el prestigioso Apolodoro de Atenas.
    Las complejas relaciones entre el texto de la Biblioteca y los principales testimonios a favor de su adscripción a Apolodoro- los scholia minora de Homero, por una parte, y la noticia de Focio, por otra-, sirven como punto de partida para un completo recorrido por la historia de la transmisión (la tradición manuscrita; génesis del arquetipo (a); el Parisinus 2722 (R) y su derivados (O y M); las colecciones de extractos (E y S) y otros excerpta). Tras examinar los manuscritos principales y las sucesivas ediciones - desde la princeps de Aegius (1555) a la canónica de Wagner (1894)-, Cuartero asume las propuestas de Papathomopoulos ("Pour une nouvelle édition de la Bibliothèque d'Apollodore", Hellenica 26 (1973), pp. 18 ss.): establecer el texto a partir del subarquetipo R, supliendo las partes mutiladas con O y M, sus apógrafos directos; recuperar el final de la Biblioteca, ausente en R y sus descendientes, con E y S; y para determinados pasajes acudir a los datos de la tradición indirecta.
    La Introducción se completa con una Ressenya Bibliogràfica (pp. 55-68), organizada en tres apartados – "Edicions i Comentaris", "Traduccions" y "Estudis i Materials"- donde Cuartero al hilo del comentario de los trabajos fundamentales sobre la Biblioteca, retoma algunas cuestiones tratadas con anterioridad, y ofrece una bibliografía selecta sobre la mitología y los mitos. En mi opinión, a pesar de la redacción algo deslavazada de algunos pasajes de la Introducció - en particular el dedicado a las fuentes- y de cierta impresión de "déjà vu" producto de la insistencia en los problemas textuales, esta sección preliminar resulta muy útil, sobre todo por las discusiones críticas engarzadas en los diferentes epígrafes.
    Los apartados de Abreviatures (pp. 69-71) y Sigla (pp. 73 s.), por una parte, y la Noticìa de Focio y el Sumari de los contenidos del Libro I de la Biblioteca del Pseudo-Apolodoro (pp. 81 s.), por otra, dan paso al núcleo del libro: el texto actualizado de la Biblioteca y su versión en catalán, que intenta captar el estilo "sec i directe, mancat de qualsevol pretensió estilística" del original (p. 53).
    Cuartero ofrece una medida y bien fundamentada alternativa a la edición de Wagner en la Colección Teubner, sobre la que reposan tanto las bilingües de Frazer (1921) y Scarpi (1996), como las traducciones a las diferentes lenguas, entre ellas las españolas de Rodríguez de Sepúlveda (Gredos, 1985), Calderón Felices (Akal, 1987) y García Moreno (Alianza Editorial, 1993). Según los criterios expuestos en una publicación anterior, a propósito de varios lugares
    discutidos del Libro I ("Pseudo-Apol.lodor, Bibliotheca: notes crítiques (I)", Faventia 17/1, (1995), pp. 9-17), la prevalencia de la tradición manuscrita frente a las lecturas humanistas, no implica un rechazo total ni a los datos de las fuentes indirectas ni tampoco a las enmiendas de anteriores editores, hecho que corroboran tanto el depurado aparato crítico, como las apostillas textuales insertas en las notas a la traducción.
    El conjunto de estas 446 notas, más allá de su función auxiliar de la lectura o de acotación al original, conforma un auténtico tratado de mitología y mitografía griegas, paralelo al tratado antiguo, que lo contextualiza y, a la vez, lo desborda, permitiendo, por tanto, una consulta en cierta medida independiente (véanse, por ejemplo, las notas: 1 (Teogonía); 86 ss. (Orión); 115 ss. (Gigantomaquia); 159 ss. (Genealogías heroicas); 202 ss. (Meleagro y la Caza de Calidón); 319 ss. (los Argonautas), etc.).

    En el comentario se concitan las pertinentes dosis de erudición, con el bagaje filológico propio de un editor y traductor experto, y la amplitud de miras de quien conoce a fondo no sólo las particularidades de este tratado, sino de los demás integrantes del corpus de la mitografía griega. De hecho, el propio Cuartero cierra la Introducción (p. 54) recordando su actividad durante casi dos décadas como Director de sucesivos Proyectos de edición y comentario de los mitógrafos griegos, cuyo resultados, además del libro aquí glosado, son las varias Tesis doctorales presentadas en el Departament de Ciències de l’Antiguitat de la Universidad Autónoma de Barcelona.
    En resumen, los cuatro tomos previstos para la Biblioteca en la Col·lecció dels Clàssics Grecs i Llatins, a la vista de su primera entrega, prometen convertirse en la edición de referencia para el más notorio representante de la producción literaria sobre los mitos en la Antigüedad. Sólo cabe, por tanto, felicitar a su autor y agradecer a los responsables de la Col·lecció la atención prestada a la mitografía, "género" que ya cuenta con una nutrida representación en el catálogo: el Paléfato de Roquet (1975), la antes citada edición de Partenio de Nicea de Francesc Cuartero (1988), las correspondientes a los Catasterismos de Eratóstenes (2003) y las Historias de Ferécides de Atenas (2008) a cargo de su discípulo y colaborador Jordi Pàmias, el aquí meritado Libro I del Pseudo-Apolodoro (2010), y las Fábulas de Higino, editadas por Soler i Nicolau en abril de 2011.

    Minerva ALGANZA ROLDÁN
    Universidad de Granada

    Publicada en:
    Florentia Iliberritana 22 (2011), pp. 325-328